Conozco personas que tienen un blog personal. Y muy de vez en cuando ingreso a estos espacios por una especie vouyerismo virtual patético. Aunque, a decir verdad, de vouyerismo hay muy poco... se escriben eventos generales, triviales y que - por alguna u otra razón - deben quedar en la opacidad más absoluta. Quién ose en transparentar su información personal será reventado a palos en el infierno. Literalmente.
Pareciera que este asunto de los blog permite publicar cuestiones que a nadie le importa, pero que es necesario hacer... y más vale ocultar cualquier información personal, no vaya a ser que pelotas como yo, o como cualquier otro lector pobrecito que destina su tiempo en leer nimiedades de vidas ajenas, publique la vida de Juanito de los palotes en la portada del "The Times". Por eso dicen: "hoy día fui con M al cine"; o "55 me paso a buscar y fuimos a comer con 66, allá nos encontramos con 2 y su pareja 5/6, etc.". Delirios de persecusión... y de grandeza dicho sea de paso. Capaz que los amigos de M, o de 55, se pongan a tipear nombres y apellidos en Internet... en una de esas tienen suerte y encuentran los secretos que nadie cuenta y que - obviamente - el mundo virtual comparte. Sí, seguro. Ahí está la clave.
Lo que no puede dejar de hacerse, por ningún motivo, es dejar estampado la primera publicación con un mensaje trascendente para toda la humanidad, ojalá con el lenguaje de los antiguos poetas y con pensamientos dignos de la filosofía alemana. Los bloggeros están pariendo hijos virtuales con la primera publicación...!!! hay que echar toda la carne en la parrila, hay que ponerse serios y buscar alguna explicación para toda la comunidad internauta de porqué estamos haciendo esto, porqué abrimos un blog y compartimos nuestras trivialidades con el resto. Sí. "Un primer posteo épico asegurará mi fama. Todos se sentirán representados por lo que digo, me felicitarán por mi gran ortografía y retórica". Mi respuesta: imbéciles! Ok, entiendo que haya que mostrar la mejor imagen de uno. Pero, a decir verdad, no hay muchas razones importantes para abrir un blog... y no es necesario justificarlo. Abro un blog para escribir estupideces, o cosas serias o confesiones inconfesables en público.
Aunque debo reconocerlo: no hay nada peor y que al mismo tiempo me cause más risa que esos lamentos existenciales de soledad, tristeza o desamor. Bueno, podrán catalogarme de blasfemo, pero no logro disociar el mensaje con la imagen de un adolescente que cree que porque su amor no es correspondido entonces el mundo se viene abajo. Esos niñitos! No señor. Esos no son problemas reales... y por último haga algo y no quedese reclamando y llorando en el mundo virtual. Praxis, praxis, praxis. O sea, está bien, si tampoco soy el Gigante Egoísta, pero hay problemas y problemas...
De qué se escribirá acá? De cualquier cosa. Ojalá cuestiones sin sentido y no esos lamentos heoricos de críticas de la razón pura que dan dolor de cabeza... y ganas de ir al baño. Me va a salir el tiro por la culata. Qué diablos.
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