miércoles, 31 de octubre de 2007

El Saludo y la Gringa Loca

Sucedió hace un par de semanas y debe de ser una de las cosas más vergonzosas que me ha pasado en el último tiempo. El evento: una reunión de amigos discriminada arbitrariamente por el dueño de casa a unas 10 personas. El motivo: (aparte de vernos después de largo tiempo de ausencia), conocer a su prima gringa que venía recíen llegadita de... esteee... Minniapolis ponte tú... y que nunca había visitado Sudamérica ni menos chilito lindo. El incentivo: harto copete, buena comida y gran conversa... al menos eso era lo que yo tenía en mente.
De partida una aclaración: esta mina, que se llamaba Kate (sí! igual a la de Lost..................... perdón, me fui por un momento) esta mina, digo, no es prima prima de mi amigo. Es como de esas relaciones donde los saltos familiares son tan engorrosos que al final llaman prima a cualquier cosa, sea de segunda, tercera y hasta cuarta generación. Todos reciben la misma categoría. Casi lo mismo como cuando llamábamos a los papás de nuestros amigos "tíos", o a los amigos de nuestros papás "tío [inserte primer nombre]". En fin, Kate era hija del sobrino de un primo de este amigo... ergo, era la prima Kate.
Llegué minúsculamente atrasado, pero ya había un lote ahí. Al entrar me recibe Pablo (mi amigo) y nos dirigimos a donde estaban todos. La primerísima persona en posición de saludar era la prima. Por lo tanto, ¿qué hago yo? evidentemente saludar a la prima. Y es acá donde todo se fue a la punta del cerro. Ella se levanta cordialmente y yo estiro el hocico para darle un beso y saludarla... ¡sorpresa... no tan rápido campeón! la famosa prima se espanta, instintivamente hecha su cabeza hacia atrás y de forma natural y espontánea me da un empujón. Obviamente no un empujón de esos tipo "partido-de-fútbol-estoy-picado-por-la-patada", pero si lo suficiente para retroceder un poco. Momento, momento... aún falta más. Desafortunadamente, al ir hacia atrás intento poner mi pie de apoyo en el suelo, pero tanto mi torpeza como el propio espacio físico donde me situaba me impidió actuar con rapidez y flexibilidad. Mi pie topó con una de las patas de la mesa de centro, me caigo sobre la mesa de centro, me saco la rechucha, rompo el vidrio de la mesa de centro, quedo literalmente bañado en piscola, vodka tonic y etiqueta roja; pedazos de vidrio, vasos, papas fritas y nachos con queso vuelan por los aires; la gente se levanta y grita, el dueño de casa intenta poner orden; NADIE ME AYUDA A LEVANTARME!! /&%#$; todo se ensucia... y mientras tanto yo aleteaba como pollo tragando dosis de pisco, vodka y whisky en estado de shock y estupefacción. A la distancia, como contemplando una obra artística trascendental, Kate, la gringa psicópata, me miraba con los ojos descolocados y con cara de "nadie se aprovecha de mí".
Atinó Pablo - afortunadamente - y me ayudó a levantarme mientras todos intentaban hacer un mediano esfuerzo cognitivo para comprender este verdadero show. Obviamente, lo menos que se me vino a la cabeza era "!!!gringa culiá hija de las mil putas!!!" (perdón, no suelo llegar a ese nivel pero... en verdad... qué esperan?!!?). No sé quién actuó en ese instante: el Padre Hurtado o Teresita de los Andes, pero fue un milagro de verdad - en serio - el que haya mantenido la calma. En esas decisiones tomadas en un microsegundo me fui a sacar los pedazos de vidrio al baño.
Al llegar, la loca de patio no se podía la cara de vergüenza. Le explicaron: "así es como se saluda en Chile (grina hueona deberían haber agregado), no hay nada depravado ni sexual al respecto. En una situación informal, cuando se saluda a alguien distinto sexo, es una regla social aceptada dar un beso en la mejilla". La gringa se desihizo en disculpas: "peurdoneme... nou conouscou ese... esteee... fomra de saludou". Aprecié su sinceridad y dejé atrás el asunto. Pero la noche transcurrió conversando sobre lo mismo. Y, para que decir una cosa por otra, yo tenía absoluta conciencia que los gringuitos se saludan dándose la mano. En ese momento ni siquiera se me pasó por la cabeza y además se asume que, si ya hay gente y es la prima de un amigo, alguna información cultural o social tendría. No fue así. Irónicamente, al terminar la noche la gringa psicópata se me acercó y con muy buenas intenciones, y notoria poca práctica, se despidió sonriendo, ofreciéndome nuevamente disculpas y dándome un pequeño beso en la mejilla.

3 comentarios:

Paula dijo...

Es curioso, como una costumbre tan normal en un pais puede causar escándalo entre las personas de otro lado del mundo. Yo personalmente, la primera vez que vi a hombres argentinos saludandose de beso casi me voy de pa atrás, despues me explicaron que esa era una costumbre normal allá y pues ya todo bien. Me rei leyendo esta entrada, jejejeje que rollo. Un saludo.

Jona Zeuqsalev dijo...

esto me lleva de regreso cuando me mude a los Estados Unidos hace casi 8 años.

Milay dijo...

jajajajaja
La verdad es que no sé muy bien cuales sean tus virtudes, pero sin duda alguna, eres un gran narrador!!
La cagaste!!
Gran narrador... No perdiste detalle, dibujaste el cuadro completo, y tus pensamientos escritos, justo cuando quería leer lo que pensabas. jajajaja
Notable experiencia!
Me agrada tu blog, quizás te robo la idea y en el mio hago intento de relato y cuento un par de cosas que a nadie le intereza saber, pero es entretenido escribirlo
jajajajaja
me haces reir