jueves, 27 de marzo de 2008

El hombre Unidimensional

El título es de un libro de Herbert Marcuse. Y coincide con apreciaciones personales respecto de esta tribu urbana en la que estoy inserto. Tal vez tenga que ver con una creciente falta de asombro frente a las personas, o definitivamente frente a la decepción que ellas provocan; pero el asunto es que cuesta encontrar a alguien medianamente refrescante en la homogeneidad reinante. Todos saben igual. Y quizás yo también.

Hace mucho tiempo que no tengo una conversación interesante con alguien. Pero, nuevamente, ¿qué sería una conversación interesante? En una de esas estoy pidiendo mucho. A veces aburre encontrarse en medio de discusiones que tienen más o menos la misma lógica: sea está discusiones coyunturales que van desde la última teleserie al último escándalo político, recuerdos del pasado grupal y personal, y - por si fuera poco - latosas apologías acerca de ideologías extremas y antisistema provenientes de individuos que creen que son "especiales" por despotricar contra quien se les aparezca.

Espero que todo esto no se lea como una autoapreciación grotesca de mi propia persona. Me considero "normal" (con todos los defectos que ese concepto vacío tenga), pero dentro de toda normalidad hay espacio para momentos que salen de la monotonía y que, ocasionalmente, enriquecen la mente y el espíritu. Y por lo mismo, esa "conversación interesante", que más parece un dicho petulante que una realidad concreta, se relaciona con una sensación del momento, más que con el tema. Por lo mismo, sería mejor decir que hace tiempo que no conozco a una persona interesante. Y aún mejor, hace tiempo que no conozco a una persona que provoque cualquier tipo de sensación. Imagino que parte de la solución está en la disposición propia.

2 comentarios:

Milay dijo...

Samuel, quizás el problema seas tú.
Está bien, en la generalidad la gente puede ser aburrida, superficial, influenciable, cínica, irreparablemente religiosos, pero pecadores hasta los dedos de los pies. Pero por favor, querido Samuel, hay que darles una oportunidad.
P.D: Una vez un hombre celoso me dijo: "Eres mala gente". Uff, menos mal!!!! jajaja
Un abrazo fuerte, y dejando a un lado lo de más arriba...
Recuerda que nuestras relaciones, conversaciones, etc son el resultado de nuestro empeño, por lo menos la mitad toca a nosotros...
Otro abrazo, cuidate y trataré de hacer algo INTERESANTE en mi blog, a ver si te ayudo un poco a no aburrirte.
Un tercer abrazo y Abrigate los pies.

Milay

Milay dijo...

hay algo para ti allá en el blog, a ver si te INTERESA