De manera enfermiza en esta sociedad chilensis se legitiman las mentiras blancas. Esas que, supuestamente, no hacen tanto daño y que son mejores que contar la verdad. La lógica detrás de esto es que quien dice una mentira blanca logra escapar de un costo potencial en caso de expresarse con veracidad. La mentira blanca es un salvoconducto para reprobaciones medianamente públicas, es un as bajo la manga, un comodín, una salida teóricamente honrosa a una situación compleja. Y casi todo el mundo dice una que otra mentira blanca de vez en cuando. Y digo casi porque quien escribe las trata de evitar de manera taxativa.
Obviamente esto no deja de traerme problemas, pero, por alguna razón asociada a las complejidades cósmicas de la enseñanza y la personalidad, siempre he preferido decir la verdad a mentir para salvarme de un desdeño que ni siquiera se ha hecho efectivo.
Toda esta pataleta no es únicamente un desvarío cognitivo sin sustento alguno. Por el contrario. Resulta que me invitaron a un cumpleaños. Hasta aquí todo bien, pero el problema es que la cumpleañera (y por extensión sus amistades cercanas) es una persona, por así decir, "tranquila". De donde resulta que sus cumpleaños también son "tranquilos". Por lo tanto, en caso de ir me esperaba una noche completa del más puro aburrimiento. Por otro lado, tenía otra invitación el mismo día al mundo opuesto y paralelo de este cumpleaños. La solución, entonces, fue decir que iba a asistir a este otro evento en detrimento del cumpleaños porque, desde mi punto de vista, iba a estar mejor y más entretenido. El resultado: un enojo evidente hacia mi persona por decir la verdad.
Lo sé. Lo sé. Es, tal vez, un tanto cruel expresarse de esa manera... pero al fin y al cabo tengo de parte mía la consideración de ser una persona honesta. Aún cuando la verdad, de manera ocasional, duela un poco.
domingo, 9 de marzo de 2008
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2 comentarios:
hola, supongo que en este caso el probelma no fue decir la verdad, sino mas bien, hacerte ausente en un evento que para tu amiga era importante, sólo porque deseabas pasala mejor. En fin, hay veces que sacrificamos cosas por el bienestar de nuestros amigos, de eso se trata no? de ceder un poco, así son las relaciones humanas... Y nos enojamos o sentimos cuando nos fallan, más que cuando nos mienten. En mi opinión, está bien que no mientas, pero debiste asistir.
Afectuosamente Milay
Honestidad brutal, sinceridad pero mallllll!!!!!!!!!
(entiendase el "pero mal" como un sustituto de mucho o en todo caso de necesaria en cantidades industriales)
Saludos
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