martes, 27 de noviembre de 2007

Hollywood Chilensis

Tengo varios amigos y amigas que la política les interesa un comino... si es que eso. Y está bien. Nadie puede obligar a nadie y a veces el tiempo que se le destina a conversar, leer o informarse de política lo podríamos destinar para ir al cine, tomarse una piscola, bailar el koala, hablar por teléfono o tirárselas. No sé, puede ser. Pero la obstinación personal me hacen pensar en una buena forma de generar interés cívico. Latero? En parte... pero a veces Martin Luther y cia. se reencarnan disimuladamente en este cuerpo decrépito (como decía Munra el inmortal) y no tengo otra que convencer. No por un tema de beneficio personal sino porque esta maldita formación de deber republicano así me lo indica, aunque a algunos no le guste.

Y observando los recientes acontecimientos de la jungla política chilena no me queda más que concluir- redoble de tambores - que estamos frente a una producción de Spielberg, u otro director de esos bien taquilleros, que ganan millones y millones de dólares haciendo explotar cuanta cosa no se le cruce por delante. Porque, si se piensa bien, lo que tenemos (y siempre hemos tenido por lo demás) es la historia simplificada de buenos contra malos, de traiciones y puñaladas por la espalda, de ridiculeces, dramas, confabulaciones y humor negro. Es insólitamente coincidente que los guiones hollywoodenses tengan tanto de la política chilensis... por eso creo que más que coincidencia es fuente de inspiración. La Chol contra Zaldivar... el tribunal que tendrá que tomar una decisión... todo el mundo expectante... los del otro lado tratando de obtener algunas ganancias... los que dejaron la zorra con el Transantiago escondiéndose en cualquier lejano cadalso. Insultos que van y vienen, amenazas y promesas incumplidas. O sea, si esto no se parece a teleserie mexicana la verdad no sé qué.

No es necesario prender la televisión o leer a Edgar Allan Poe... lo siniestro está a la vuelta de la esquina... y lo turbio también. Y - para qué estamos con cuentos - a las personas les gusta esa suerte de morbosidad difusa, que bien podría convertirse en espectáculo gore. Al final, la política también contiene todos los clichés de un best seller. Y por eso que es entretenida (hasta cierto punto). Lo que sí, no quiero que se tome todo esto como si fuese un juego. Obviamente hay asuntos sumamente serios en discusión, pero, afortunadamente, yo no soy ni Brad Pitt ni Steven Spielberg... soy un simple espectador que pago la entrada para ver el show.

2 comentarios:

Karlota dijo...

Pasé por aquí nada más para agradecerte el comentario que has dejado en mi blog. No sé qué debo agradecer más, si el hecho de que hayas aguantado leer toda mi entrada o el que hayas observado el objetivo expreso de mi escrito; gracias por notar la dualidad de mis palabras. Pensé que por haber escrito sin un contexto y pensando en un sólo lector, no podría dar a entender en lo general cuál era el punto. Gracias de verdad. Saludos.

James dijo...

a mi para la politica me interesa votar, y que la maquinaria siga aceitada. la demo es el mejor sistema y nso mantiene a salvo de iluminados, caudillos y vanguardias que intenten revoluciones desde arrivba o dese abajo.
Pero concuerdo en que la cosa de peleas y guerrilas internas de partidos son una lata y a nadie interesan.
solo la POLITIUCA con mayusucula vale la pena que motive al menso para votar, pagar tus impeustos y cumplir deberes civicos minimos (si exigimso debemso dar)
marginarse totalmente es dar especio para los antisistema y para vernos de repente frente a la deslitimacion total de la "clase politica y partidos" lo cual historicamente siempre ha sido desastroso. asi que mewjor soportarlos, ignorarlos, no engrupirse pero tampoco dejar de echar aguata al motor de la democracia cada 4 u 8 años.