lunes, 7 de enero de 2008

El Liderazgo de Bachelet

Desde que Michelle Bachelet fue elegida presidente de Chile y a medida que su gobierno ha ido avanzando, son cada vez más frecuentes los análisis y comentarios respecto de su liderazgo (o falta de liderazgo habría que decir). Las continuas crisis políticas, los cambios de gabinete, la incapacidad de manejar la agenda pública y la sensación térmica de desorden al interior del Ejecutivo, suelen tener su origen en un liderazgo amorfo y deforme que es ejercido por Bachelet de forma esquiva. Si bien concuerdo con parte de los análisis referidos al liderazgo, la realidad - a mi modo de ver - es mucho más compleja.

En general, quien realiza una crítica al "liderazgo" de Bachelet o de quien sea, parte por un análisis comparativo a partir de un constructo conceptual propio. Obviamente que cuando alguien dice "a tal o cual le falta liderazgo" está implícitamente comparando una obervación real con un concepto mental. La distancia entre ese concepto y la realidad concluirán en la falta, equivalencia o exceso de liderazgo. Por la misma razón, difícilmente podría hablarse del liderazgo en términos unívocos, por cuanto su propia definición vendrá dada por la cognición subjetiva del individuo y - no hay que leerse la mano entre gitanos - nadie vive con un diccionario definitorio en su hablar cotidiano, por lo que decir "falta de liderazgo", así, de manera tan suelta, me parece que es faltar a la seriedad en el análisis.

Hace poco leí un texto del titán de la Sociología moderna (Max Weber) que tocaba este punto de manera excepcional. Dice Weber que hay tres formas de liderazgo, cuya génesis se encuentra en la interacción personal que alguien tiene con la sociedad y en la conformación variable de determinadas formas de acción simbólica. Liderazgo, de partida, significa una relación entre alguien que lo ejerce y otro que lo recibe. Implica una relación de superioridad, de orientación, de seguimiento; y está circunscrito a relaciones formales, espontáneas o parte de las dos. Así, en primer lugar, Weber dice que tenemos un liderazgo "tradicional", el cual se genera de manera histórica y a partir de la costumbre. Los gerentes tienen este liderazgo porque su puesto así lo indica. Quienes lo siguen no necesariamente concuerdan con él, pero deben hacerlo dada la relación de subordinación. Con los Presidentes pasa más o menos lo mismo. Y ciertamente un hijo obedece a su padre porque históricamente los mayores tienen condiciones de superioridad (física y psicológica) durante las primeras etapas de la vida. Bachelet, de acuerdo a esto, posee ciertamente un liderazgo "tradicional", ya que es efectivamente la presidente, sus colaboradores pueden no estar de acuerdo con ella pero deben obedecerla o ser despedidos, y porque su status presidencial la ubica en el escalafón más alto de la pirámide distributiva de poder.

Hay, después, un liderazgo denominado "carismático". Éste surge de las características de la personalidad de un individuo, que le hacen aparecer atractivo a los demás. Este liderazgo aparece mucho más natural y de forma espontánea al tradicional. Quienes ejercen un liderazgo "carismático" usualmente no se dan cuenta de él, pero las personas lo escuchan y probablemente siguen porque el individuo de liderazgo carismático refleja ideas y sentimientos con los cuales los demás se sienten identificados. A veces, en las reuniones sociales, uno se da cuenta de esta relación: hay personas que cuando hablan todos la escuchan en un estado de fascinación. Estas personas despiertan interés y, ciertamente, ese interés demuestra cierto tipo de superioridad (intersubjetiva) con relación a los demás. Desde este punto de vista, Bachelet también posee carisma y, más aún, parte de su capital político responde a este tipo de liderazgo. Hay que recordar que fue elegida justamente por despertar interés, fascinación y otro tipo de atributos intangibles como son "cercanía" y "sensibilidad".

Por último, se habla de un liderazgo "autoritario". Éste también implica ciertos rasgos de personalidad, pero está mucho más ligado a asuntos de poder, de persuasión y de carácter. Quienes ejercen liderazgo autoritario también se ven acompañados por una capacidad real en los asuntos en los cuales se desenvuelven. En este sentido, por autoritario no hay que entender un liderazgo por la fuerza, sino por la "autoridad" de quien lo representa. Así, por ejemplo, Einstein éjercería un liderazgo de este tipo porque es una autoridad y un experto en las materias que trata. Evidentemente, no basta con un expertise de este tipo, debe existir una manifestación explícita y potente de las condiciones de mando. Ciertamente, este liderazgo esta asociado a la política real. Y es éste el tipo de liderazgo del cual Bachelet carece y del cual, presumo, todo el mundo comenta al hablar genéricamente de liderazgo. Las causas no van necesariamente en la preparación intelectual de Bachelet, sino en su experiencia política en cargos de relevancia. Hay que recordar que Bachelet no tiene una trayectoria política de peso sino hasta sus cargos ministeriales, y, esto se ha dicho hasta el cansancio, no pertenece a la elite concertacionista y fundadora. Yo no tengo duda alguna que más de una persona en la coalición gobernante vio con ojos de envidia y escepticismo la llegada de Bachelet al poder, y es plausible pensar en comentarios de pasillos del tipo "cómo yo... que tengo más experiencia y llevo más años en esto debo obedecerle a una aparecida". No obstante, la explotación de los otros tipo de liderazgo pueden minimizar la carencia de este último. Y lo que debiera hacer la presidente es, precisament, explotar sus características personales más que intentar adquirir algo que, de momento, carece.

2 comentarios:

Princesa dijo...

Hola Samuel!
Me ha parecido un post magnífico. Estoy muy de acuerdo contigo en esto del liderazgo, aunque creo que con el tiempo Bachelet también terminará utilizando o adiestrándose al liderazgo autoritario. Es el destino el que te forja el carácter (o eso dicen)
Yo de todas formas, prefiero no tener ningún tipo de liderazgo, porque en mi casa cuando habla mi cuñado (que por cierto, es experto en todo) siempre sube el pan.
Un besazo

Anónimo dijo...

La realidad del queso es simplemente otra , Bachelet es realmente una persona incapaz de liderar , aqui no se trata de fascinacion infantil o teatrical simplemente se trata de liderar un gobierno y un pais ejerciendo una guia que represente el accionar y dinamismo de las situaciones y a su vez complementar esto con acciones que representen las mayorias , en el Chile actual todo esto esta perdido y Bachelet es incapaz de darse cuenta de la realidad objetiva de nuestro pais , ejemplos una politica exterior desastroza donde ella es usada por todos los gobernantes de paises vecinos por su debilidad , es incapaz de darse cuenta de la realidad del sistema educacional donde cada colegio posee dos libros , el real solo para uso de profesores y el segundo que es el adulterado para presentarselo a inspectores de gobierno mostrando todo perfecto , todo esto es un secreto a gritos pero ella carece de carisma y autoridad para enmendar estas situaciones, puedo seguir con miles de ejemplos , pero creo que no viene al caso , definitivamente nuestra presidenta carece de liderazgo en forma absoluta y quienes la elejimos debemos pagar por sus innumerables inconsistencias , muy simple.