martes, 27 de noviembre de 2007

Hollywood Chilensis

Tengo varios amigos y amigas que la política les interesa un comino... si es que eso. Y está bien. Nadie puede obligar a nadie y a veces el tiempo que se le destina a conversar, leer o informarse de política lo podríamos destinar para ir al cine, tomarse una piscola, bailar el koala, hablar por teléfono o tirárselas. No sé, puede ser. Pero la obstinación personal me hacen pensar en una buena forma de generar interés cívico. Latero? En parte... pero a veces Martin Luther y cia. se reencarnan disimuladamente en este cuerpo decrépito (como decía Munra el inmortal) y no tengo otra que convencer. No por un tema de beneficio personal sino porque esta maldita formación de deber republicano así me lo indica, aunque a algunos no le guste.

Y observando los recientes acontecimientos de la jungla política chilena no me queda más que concluir- redoble de tambores - que estamos frente a una producción de Spielberg, u otro director de esos bien taquilleros, que ganan millones y millones de dólares haciendo explotar cuanta cosa no se le cruce por delante. Porque, si se piensa bien, lo que tenemos (y siempre hemos tenido por lo demás) es la historia simplificada de buenos contra malos, de traiciones y puñaladas por la espalda, de ridiculeces, dramas, confabulaciones y humor negro. Es insólitamente coincidente que los guiones hollywoodenses tengan tanto de la política chilensis... por eso creo que más que coincidencia es fuente de inspiración. La Chol contra Zaldivar... el tribunal que tendrá que tomar una decisión... todo el mundo expectante... los del otro lado tratando de obtener algunas ganancias... los que dejaron la zorra con el Transantiago escondiéndose en cualquier lejano cadalso. Insultos que van y vienen, amenazas y promesas incumplidas. O sea, si esto no se parece a teleserie mexicana la verdad no sé qué.

No es necesario prender la televisión o leer a Edgar Allan Poe... lo siniestro está a la vuelta de la esquina... y lo turbio también. Y - para qué estamos con cuentos - a las personas les gusta esa suerte de morbosidad difusa, que bien podría convertirse en espectáculo gore. Al final, la política también contiene todos los clichés de un best seller. Y por eso que es entretenida (hasta cierto punto). Lo que sí, no quiero que se tome todo esto como si fuese un juego. Obviamente hay asuntos sumamente serios en discusión, pero, afortunadamente, yo no soy ni Brad Pitt ni Steven Spielberg... soy un simple espectador que pago la entrada para ver el show.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Los Mamones y la Crisis Existencial

Ahí arriba... sí, arriba a la izquierda... tenemos una opción que dice "Siguiente Blog". Cuando me aburro (es decir, cuando no puedo dormir), me entretengo paseándome por la comunidad bloggera y - ocasionalmente - me topo con cuestiones re interesantes, divertidas y aportativas. Obviamente, no falta el blog con minas en pelota, y aquel que ofrece servicios de todo tipo. Al final, viva la libertad, pero termina aburriendo tanta teta y poto... además que por alguna razón cada vez que caigo en esas páginas este computador me trata de instalar un códec o algo así, y me saltan avisos de error, advertencia, spam y cuanto aviso no hay, todo gracias a las bondades del señor Gates.

Hay blogs, no obstante, que leyendo el sólo título, o un par de palabras de la entrada más reciente, me provocan ganas de vomitar... literalmente. Y no es que sea insensible... para nada, pero el tono tipín "Corín Tellado" o esas verdaderas odas a la soledad, la depresión y la crisis existencial son casi de mal gusto. Está bien, está bien... entiendo que muchas veces las personas necesitan desahogarse y nada mejor que escribir las penas y las malas vibras en un blog anónimo. Pero de repente hay que decir basta. No voy a poner ejemplos, pero la multiplicación exponencial de reparos y publicaciones en torno a los gorreos, el desamor, lo terrible que es la vida, lo negro que se ve el futuro y cuestiones similares me ponen de mal humor... y me hacen representarme a esos góticos que ven la depresión como un estilo de vida. Quizás tiene que ver porque soy un optimista por naturaleza, y porque la vida - créanlo o no - me gusta y la disfruto. Pero realmente tengo que aguantarme la tentación de dejar un comentario un poquito ácido. Al final no lo hago... y me voy arriba a la izquierda a apretar la opción "siguiente blog".

Como en este tipo de cuestiones soy mal pensado, siempre considero que escribir sobre los temas recién mencionados tiene algo de exhibicionismo rasca. O al menos una especie de necesidad imperiosa de ser leídos, aconsejados, de decir "miren lo mal que estoy, puedes dejar tu comentario de aliento". Y capaz que lo empiece a hacer... como un experimento para observar la reacción posterior. Como dice la canción... quizás, quizás, quizás.

lunes, 12 de noviembre de 2007

MSN: ir contra la corriente y perder.

Hace siglos que tengo una cuenta de hotmail. Mucho antes de que empezara la moda de Messenger 7. no sé cuánto. Y si bien fue interesante por un momento, ahora simplemente no le encuentro la gracia. Es decir, sigo entrando ocasionalmente, pero en ningún caso caigo el trastorno obsesivo-compulsivo de algunos. Hay personas que desde que encienden su computador en la mañana, hasta que se acuestan en la noche están "conectados". Lo divertido es que muchas veces ni siquiera están frente al computador. O sea, están "conectados" pero no están. Para mi pobre mente cansada es imposible entender algo así. Otro ejemplo. Me encontré con una amiga que no veía hace tiempo. Al despedirnos me dice: "bueno, dame tu MSN para chatear por ahí"; a lo que le respondo: "mejor dame tu teléfono y hablamos por allá". Claramente no obtuve ni lo uno ni lo otro. Y parece que no es lo único de lo que me estoy perdiendo. Aparentemente todo pasa por ahí, todo se conversa por ahí y todo se organiza por ahí. Si no estás conectado... aviso: jódete. Y no es que no haya tratado, pero meterse a messenger hoy en día significa recibir de entradita 5 o más mensajes, a los cuales uno contesta emocionado, pero de los cuales no vuelve a saber más. Es "hola, como tay" y eso sería... como para no faltar el respeto nomás, pero no para iniciar una conversación.

¿La solución? Huelga, huelga total y absoluta contra este dispositivo que impersonaliza lo personal. ¿Resultado? Perdí nuevamente. Obvio. Fueron algunas semanas de incomunicación absoluta, por lo que es un verdadera amenaza al grupo social que uno se ha ganado con sangre, sudor y lágrimas quedar fuera de lo que dicen las masas. Sigo prefiriendo hablar por teléfono, o juntarse. Pero al parecer no me queda otra que observar malditas caritas guiñando el ojo, llorando o con gafas oscuras en posición cool. Al final, no me queda otra que "iniciar sesión" bajo el disfraz de "no conectado", solo para ver si hay alguien con el que deseo conversar. La mayoría de las veces no coincido, así que sigo en la sombría lejanía llamada realidad. Mientras tanto, amigos más cómodos con el cambio social ya tienen algo así como 132 contactos y contando. Yo me estanqué en los cuarenta y tantos, y eso ya lo encuentro excesivo porque, a decir verdad, no tengo tantos amigos. Y los que aún tienen la bondad de llamarme por teléfono me llenan a puteadas por no meterme al famoso MSN!

martes, 6 de noviembre de 2007

Chile y el Atraso Cultural

Siempre me ha dado risa los comentarios relativos a los avances que está haciendo este país con relación a su pronta asunción al club de los "países desarrollados". Ese argumento es tan simple y reduccionista que me hace pensar que las personas que lo escuchan son esos niños que se tragan lo del ratón de los dientes, el conejo de pascua, o el viejito pascuero. El desarrollo, a mi entender, no pasa exclusivamente por las cifras concernientes al PIB per cápita o cosas por el estilo. Tiene que ver, casi con exclusividad diría yo, con una especie de barómetro cultural de respeto básico hacia los demás (esto es, un verdadero conocimiento cívico); y una forma de comportamiento acorde a las normas universales de convivencia. Todo esto, que puede sonar tan sólo a retórica bien intencionada, tiene ejemplos prácticos que demuelen cualquier intención de situar a chilito lindo como "país desarrollado". Al mismo tiempo, son fenómeno aparentemente sin importancia, lo que demuestra una cierta naturalidad en su práctica y la total ausencia de autocrítica. Daré tres ejemplos.

Primero: escupir en la vía pública. ¿Qué es eso? ¿Puede existir algo más desagradable y a la vez más chanta, irrespetuoso y falto de cultura cívica como un acto así? ¿Cuál es la idea? ¿Qué se saca? En millones de ocasiones he tenido la tragedia de observar como individuos, aparentemente inconscientes de sus propios actos, escupen a diestra y siniestra la saliva acumulada por minutos, como si fuera un acto de redención, o de exorcismo. De forma natural se liberan de esa masa vizcosa hacia un lugar que TODOS comparten, sin el menor sentido del arrepentimiento, ni menos de una evalución normativa sobre dicho acto. Es un acto neutro. Ni bueno ni malo, y por lo tanto se puede realizar. ¡Qué desarrollados!

Segundo: votar basura en la vía pública. No hay ningún tipo de conciencia en hacer el mínimo esfuerzo para encontrar un basurero. Es más fácil tirarla a la calle... total, alguien la recojerá. ¡Qué desarrollados! O sea, ni siquiera se ponen en el lugar de quien recoge la basura. No. Para qué. Es más cómodo contribuir a la inmundicia y a la contaminación botando papeles de helado, sobras de dulces, bolsas, etc., a vista y paciencia de todo el mundo. Actuando como cerdos seguiremos viviendo como tales.

Tercero: Respeto, respeto, caballerosidad, caballerosidad. Había una canción que me ponían cuando chico, del grupo Mazapán, que decía "con por favor y gracias todo resulta mejor". Actualmente debiera ser política oficial, dentro de los programas de música en el colegio, escuchar al menos una vez al día esta pequeña estrofa de sabiduría. Parece que en este país primero se piensa en los derechos y después en los deberes. El otro día, comprando las provisiones para el carrete de fin de semana, un par de pendejos (porque eso es lo que eran), le dice al encargado de la tienda: "páhame una promo con coca y date' uno cigarro". ¿Qué tan difícil es decir "me puede pasar una promo con coca y una cajetilla de cigarros por favor"? De las gracias ni hablar. Ejemplos hay miles, como lo de los escolares que no son capaces de levantarse de su asiento en Transantiago (otro tema aparte) para dárselo a la abuela octogenaria que se acaba de subir, y un largo etcétera. ¡Qué desarrollados!

Bonus Track: Los cientos de miles de rayados y graffitti en propiedad privada y sin el consentimiento de nadie. Lo encontramos en muros, buses y puertas. Parece que hay una suerte de deseo primitivo de dejar marca, casi como los perros cuando orinan para marcar territorio. Señal de animalidad... qué se puede concluir: ¡Estamos en los albores del desarrollo! Mi solución es pescar a uno de estos "artistas" y rayarlo entero, de pies a cabeza. Jamás entenderé la satisfacción que puede producir para estos ácaros una situación así.

La lejanía del desarrollo es un hecho. Independiente que las cifras puedan decir otra cosa.

domingo, 4 de noviembre de 2007

La Famosa Píldora

He estado pensando en escribir algo sobre la píldora (del día después... como folklóricamente se le llama). Es un tema que ha muchos les puede parecer latero, pero no deja de ser importante. Y como tengo ciertos intereses en la política, creo que me voy a tirar por ese lado.

De partida el escenario: el gobierno obliga por decreto a las farmacias a tener stock de la píldora. Tanto la oposición, como la Iglesia y las propias farmacias dicen que la píldora es abortiva y que, por lo tanto, no sólo no debe venderse sino que tampoco publicitarse como un campaña de sanidad pública, porque - supuestamente dicen ellos - el embarazo no es una enfermedad y no se le puede definir como tal por decreto.

El asunto de la libertad de conciencia no me interesa mucho. En parte porque es de alta complejidad y a estas horas de la noche no pretendo indagar en mi disco duro para presentar argumentos ontológicos que no sólo aburren, sino que literalmente funden a las pocas neuronas que me van quedando. Lo que sí quiero intentar hacer es explicar las motivaciones esenciales que se observan a ambos lados del espectro político.

Desde el lado del gobierno el tema es, más bien, sencillo. Discutir acerca de la plausibilidad del efecto abortivo de la píldora simplemente no es tema. No se discute y, quizás, tampoco interesa. Lo que constatan es que hay muchas mujeres que, dada su condición socioeconómica, pueden y acceden de hecho a la compra de la píldora. Hay, en este sentido, un dato: el sistema y la inadecuada distribución de los ingresos hace que las personas se hagan de la píldora por factores "superestructurales" (pa ponerme marxista). Ese acceso trasciende cualquier análisis valórico o de conciencia simplemente porque es imposible conocer la interioridad valórica de quién compra la píldora. Especulativamente podría decirse que el perfil del "comprador de píldora" se acerca más a esas caricaturas que asocian altos ingresos con conservadurismo moral. Puede que esto sea cierto pero la verdad es que no podemos saberlo a ciencia cierta. El análisis político entonces, por el lado del gobierno, radica fundamentalmente en dos principios: la justicia y la igualdad. Justicia porque lo que busca"solucionar" la píldora no discrimina en torno a niveles socioeconómicos. Cualquier mujer, independiente de su posición, puede quedar embarazada o puede pensar que está embarazada. Frente a una postura negativa de dicha situación, la píldora aparece como servicio ad-hoc a lo que se intenta combatir. Es, por tanto, injusto que el nivel socioeconómico determine la distribución de dicho servicio y es, consecuentemente, necesario que el Estado se encargue de resolver dicha relación injusta. Ya que: tanto A como B quieren la pildora, A quiere comprarla y lo hace; B quiere comprarla y no puede. Esto transparenta el otro principio, el acceso debe ser igualitario. La igualdad se manifesta acá en forma de accesibilidad: el Estado debe, en la medida de lo posible, permitir que el servicio que se busca sea obtenido de manera más o menos idéntica, independiente del lugar de la pirámide que nos toca ocupar.

Por el lado de la Oposición y de algunos sectores DC (demás está decirlo) el asunto es un poco más complejo. Para ellos, el tema de la injusticia y desigualdad recién descrita no es tema. Lo que sí es tema es el efecto de la famosa píldora. Quedan de lado los análisis respecto a la situación presente del fármaco y su consumo. Lo que interesa es resolver el asunto potencialmente abortivo que la píldora podría ocasionar. Antes, eso sí, una aclaración: La oposición comparte en este sentido varios de los argumentos de ética filosófica cristiana, en el sentido que creen en una "ley natural", que el individuo tiene una suerte de "dignidad inviolable" y que atentar contra la vida es violar tanto el primero como el segundo de los principios. Además, como consideran que estas normas morales se encuentran respaldadas por la autoridad religiosa y, en último término por el propio Dios, no resulta raro que consideren dichos principios como verdad absoluta e inalienable. El aborto, ciertamente para ellos, constituye una de esas violaciones y, por lo mismo, cualquier fármaco que represente la posibilidad de constituir un hecho de esa naturaleza, debiera prohibirse de forma inherente. En este sentido, el actuar moral que buscan diseminar contradice en los hechos otro principio fundamental: la libertad. Si uno presta atención, perfectamente podría decirse que debe quedar a la conciencia de cada quién el consumo de la píldora. Si algunos sectores piensan que es abortiva, entonces simplemente no la consuman.

Hay un problema en esta forma de considerar la cosas. Por el lado de la oposición hay al menos dos: el primero es que dejan de lado el análisis político real de lo que sucede con la píldora. No hay cuestionamientos respecto al consumo, el perfil de quienes lo hacen, ni de los casos específicos de quienes la solicitan. Hay, así, una distancia entre la teoría política (fundamentada en los principios antes descritos) y la praxis política, donde el tema de los embarazos no deseados es, quiérase o no, un verdadero problema. Pero, por otro lado, hay una suerte de monismo filosófico, al reducir la realidad social a ciertos principios de la moralidad individual que incluso pueden contradecir la libertad en todos sus ámbitos. Frente a esto se suele responder que el Estado no puede ni debe atentar contra la vida y que existen suficientes casos históricos que decaen en totalitarismos cuando eso sucede. Esto, a mi juicio, es resolver el debate con anticipación. Hasta donde sé, los argumentos respecto de la cualidad abortiva de la píldora no son concluyentes, e incluso pueden encontrarse opiniones de especialistas que van en sentido contrario.

Por el lado de la Concertación, hay insuficiencia teórica y suficiencia práctica. Ellos saben y conocen el dato duro y la realidad práctica de quienes consumen la píldora y de quienes desean consumirla pero no pueden. Se deja de lado, no obstante, las discusiones respecto de su efecto porque, en el caso de darse, eso postergaría cualquier tipo de abstecimiento por decreto. Sin embargo, proponen para resolver este asunto el tema de la libertad de conciencia, cuestión que no ayuda en mucho porque no responde a la pregunta de sí efectivamente se está atentando contra la vida. Consecuentemente, cualquier debate que determina la naturaleza no sólo de la píldora sino de la vida misma, o está pospuesto por asuntos de política pública, o simplemente ya se dio con un resultado claro.

Creo que la solución pasa por algunas cuestiones fundamentales: Primero, un debate profundo y serio respecto de preguntas que necesariamente no pueden resolverse con exclusividad en las ciencias biológicas: por ejemplo, ¿cuándo comienza la vida humana?; segundo, aunque suene un disparate, ¿cuáles son los fundamentos que explican el por qué debe respetarse la vida humana?; tercero, ¿existe algo así como la "dignidad"? ¿Qué es?; cuarto, ¿cómo deben resolver las sociedades democráticas oposiciones fundamentales en los valores y las creencias?, etc. (Rawls propone el tema del consenso traslapado, eso, empero, es otro tema). Luego, asuntos de política pública: hay una enorme cantidad de situaciones con embarazos no deseados que terminan en aborto o en el nacimiento de un niño en precarias condiciones de vida: primero ¿cómo se resuelve dicha situación?; segundo, ¿hay que educar para resolver el problema? ¿en qué perspectiva se educa, en la perspectiva de la abstinencia o de la responsabilidad?, etc. Lo que sí, me parece que lo peor que se puede hacer es tomar posición. Es decir, puede tenerse una posición, pero eso no debiera impedir escuchar y entender los argumentos del otro. En general, todo diálogo falla cuando dejamos de escuchar simplemente porque el otro piensa distinto de nosotros.

miércoles, 31 de octubre de 2007

El Saludo y la Gringa Loca

Sucedió hace un par de semanas y debe de ser una de las cosas más vergonzosas que me ha pasado en el último tiempo. El evento: una reunión de amigos discriminada arbitrariamente por el dueño de casa a unas 10 personas. El motivo: (aparte de vernos después de largo tiempo de ausencia), conocer a su prima gringa que venía recíen llegadita de... esteee... Minniapolis ponte tú... y que nunca había visitado Sudamérica ni menos chilito lindo. El incentivo: harto copete, buena comida y gran conversa... al menos eso era lo que yo tenía en mente.
De partida una aclaración: esta mina, que se llamaba Kate (sí! igual a la de Lost..................... perdón, me fui por un momento) esta mina, digo, no es prima prima de mi amigo. Es como de esas relaciones donde los saltos familiares son tan engorrosos que al final llaman prima a cualquier cosa, sea de segunda, tercera y hasta cuarta generación. Todos reciben la misma categoría. Casi lo mismo como cuando llamábamos a los papás de nuestros amigos "tíos", o a los amigos de nuestros papás "tío [inserte primer nombre]". En fin, Kate era hija del sobrino de un primo de este amigo... ergo, era la prima Kate.
Llegué minúsculamente atrasado, pero ya había un lote ahí. Al entrar me recibe Pablo (mi amigo) y nos dirigimos a donde estaban todos. La primerísima persona en posición de saludar era la prima. Por lo tanto, ¿qué hago yo? evidentemente saludar a la prima. Y es acá donde todo se fue a la punta del cerro. Ella se levanta cordialmente y yo estiro el hocico para darle un beso y saludarla... ¡sorpresa... no tan rápido campeón! la famosa prima se espanta, instintivamente hecha su cabeza hacia atrás y de forma natural y espontánea me da un empujón. Obviamente no un empujón de esos tipo "partido-de-fútbol-estoy-picado-por-la-patada", pero si lo suficiente para retroceder un poco. Momento, momento... aún falta más. Desafortunadamente, al ir hacia atrás intento poner mi pie de apoyo en el suelo, pero tanto mi torpeza como el propio espacio físico donde me situaba me impidió actuar con rapidez y flexibilidad. Mi pie topó con una de las patas de la mesa de centro, me caigo sobre la mesa de centro, me saco la rechucha, rompo el vidrio de la mesa de centro, quedo literalmente bañado en piscola, vodka tonic y etiqueta roja; pedazos de vidrio, vasos, papas fritas y nachos con queso vuelan por los aires; la gente se levanta y grita, el dueño de casa intenta poner orden; NADIE ME AYUDA A LEVANTARME!! /&%#$; todo se ensucia... y mientras tanto yo aleteaba como pollo tragando dosis de pisco, vodka y whisky en estado de shock y estupefacción. A la distancia, como contemplando una obra artística trascendental, Kate, la gringa psicópata, me miraba con los ojos descolocados y con cara de "nadie se aprovecha de mí".
Atinó Pablo - afortunadamente - y me ayudó a levantarme mientras todos intentaban hacer un mediano esfuerzo cognitivo para comprender este verdadero show. Obviamente, lo menos que se me vino a la cabeza era "!!!gringa culiá hija de las mil putas!!!" (perdón, no suelo llegar a ese nivel pero... en verdad... qué esperan?!!?). No sé quién actuó en ese instante: el Padre Hurtado o Teresita de los Andes, pero fue un milagro de verdad - en serio - el que haya mantenido la calma. En esas decisiones tomadas en un microsegundo me fui a sacar los pedazos de vidrio al baño.
Al llegar, la loca de patio no se podía la cara de vergüenza. Le explicaron: "así es como se saluda en Chile (grina hueona deberían haber agregado), no hay nada depravado ni sexual al respecto. En una situación informal, cuando se saluda a alguien distinto sexo, es una regla social aceptada dar un beso en la mejilla". La gringa se desihizo en disculpas: "peurdoneme... nou conouscou ese... esteee... fomra de saludou". Aprecié su sinceridad y dejé atrás el asunto. Pero la noche transcurrió conversando sobre lo mismo. Y, para que decir una cosa por otra, yo tenía absoluta conciencia que los gringuitos se saludan dándose la mano. En ese momento ni siquiera se me pasó por la cabeza y además se asume que, si ya hay gente y es la prima de un amigo, alguna información cultural o social tendría. No fue así. Irónicamente, al terminar la noche la gringa psicópata se me acercó y con muy buenas intenciones, y notoria poca práctica, se despidió sonriendo, ofreciéndome nuevamente disculpas y dándome un pequeño beso en la mejilla.

lunes, 29 de octubre de 2007

Guía Comprensiva para Conquistar a una Mina

Ya cabros! Sacar a 100! A continuación quiero describir todo aquello que necesita hacer un hombre para dejar de ser un anónimo o N.N y convertirse en alguien que se relacionará largamente con una mujer. Esto no es un manual para conseguir una revolcadita o una relación pasajera, sino, definitivamente, para que usted - querido amigo - tenga una oportunidad con ese género que amamos y odiamos al mismo tiempo, que no entendemos pero que nos causa fascinación y sin las que, finalmente, no podemos vivir. Ahora, la pregunta obvia (y el insulto dicho sea de paso) es: ¿qué se cree este tal por cual para venir a sugerirme lo que yo debo o no debo hacer? ¿Ah? Bueno, hay que reconocer que mis credenciales no se fundamentan en ningún estudio formal, ni en investigaciones temáticas sobre el caso, ni menos en una especie de especialización psicológica que permita un análisis adecuado sobre el género femenino. Pero, para que estamos con cuentos, todo eso es irrelevante si no contamos con las fuentes originales. Y es aquí donde - creo - tengo una pequeña ventaja, porque si de algo me encargado en la vida es en la obervación, diálogo, entendimiento forzado y análisis introspectivo conjunto con ellas: la génesis de todo deseo y, al mismo tiempo, de toda desilusión... las mujeres.
Así es, después de intensas tratativas, de decenas de piscolas, de amistad genuina y de un poco de insistencia, me han revelado su secreto mejor guardado (parafraseando esa película de Mel Gibson "que chucha es lo que ellas quieren"). Es sumamente probable que muchos de los consejos sean vistos como obvios, desilusionantes, no dignas de aplicación ni menos comprensión. Está bien, lo reconozco. Pero no se quede con lo obvio, mire más allá de las sugerencias e intente aplicar lo dicho a su vida cotidiana (frase de esos libritos de autoayuda). Vamos por parte.
En primer lugar, es imprescindible, importantísimo y crucial que ustedes amigos míos se pongan un objetivo "realista". ¿Está usted pasadito de peso y le gusta la mina más rica de su curso, oficina, etc? Sorry, no va a pasar. No es que sea mala onda. Es la pura y santa verdad. El gordito que termina con la "prom queen" es guión de película hollywoodense. NO SUCEDE EN LA REALIDAD... las excepciones son que usted sea multimillonario (asunto que muchas mujeres toman como un factor que les da seguridad) o que tenga mucha, pero mucha suerte. Para la mayoría de los mortales, ese objetivo no es alcanzable y lo máximo que podrá conseguir será una amistad basada en su esperanza y posterior desilusión. ¿Cómo saber su posición en ese mundillo esteticista? Fácil: autoevalúese, observe a sus amigos, intente ser objetivo, piense que casi todas las parejas son similares desde un punto de vista estético... repita dicha fórmula. Puede ganar algunos puntos o perder unos cuantos... pero su rango de elección tiene como centro su propia apariencia.
En segundo lugar, cultive su seguridad personal. En el 90% de los casos la personalidad tímida no tiene buenos resultados. El 10% restante corresponde a un par de mujeres hippies pasadas a incienso y que encuentran medianamente cautivadas por quien habla poco o nada, se sienta atrás y pasa el día solo. En general esa no es la regla. Hágase escuchar, no tenga miedo, lo peor que le puede pasar es que lo rechacen (y en frío eso no parece una gran cosa, a menos que tenga la autoestima por el suelo). Empiece con pequeños avances... no parta jugando contra el Barcelona, tendrá mayores opciones si empieza por Lota Schwager y sigue desde ahí. Por ningún motivo sea barsa y piense que de entradita va a obtener los resultados esperados. Repita este lema "no lo sé todo... no lo sé todo", la idea es encontrar la justa medida entre la humildad y la asertividad.
En tercer lugar, si hay algo que las mujeres consideran estimable es que la hagan reir. Y probablemente no existe mejor recompensa que la sonrisa femenina bajo las palabras correctas. Esto, no obstante, es difícil de lograr. Puede pasarse de la raya o quedar como un nerd. Tampoco es la idea que sea un payaso o un pintamono. Nuevamente, tiene que tratar de ser asertivo, decir lo justo en el momento apropiado. Las mujeres son distintas, observe y recuerde que ha hecho reir a esa mujer X. ¿Han sido comentarios irónicos? ¿Bromas? ¿Expresiones folklóricas? Haga la prueba y cambie su estrategia si considera que no da resultados. El gran logro es que la mujer se sienta cómodo con usted, que lo pase bien, que esté contenta.
En cuarto lugar: no sea el "amigo". No, no, no. Por ningún motivo. Deje SIEMPRE la puerta abierta, no es necesario poner siempre el hombro cuando ella quiera llorar. O sea, hágalo cuando el motivo sea importante y dosifique su prestación de amistad. Entienda que quienes buscan ser amigos para pasar a la relación son los menos, y generalmente terminan perdiendo ante quienes son más vivos. Realice contacto físico... tóquela... pero no como pervertido, una caricia en el hombro, un abrazo cuando esté de cumpleaños, una palmadita en las manos cuando conversen. Nada más. No sea jote, no sea lapa. No pretenda que va a ganar siempre... si la situación se da aproveche, pero no buscque siempre el abrazo, el toqueteo disimulado y asuntos de esa índole. Lo PEOR que puede hacer es sentirse ofendido porque esa mujer no lo saludó de abrazo o de beso. No sea marica. Actúe como si eso es justamente lo que usted esperaba. Tampoco sea indiferente, las mujeres necesitan atención aunque sea casual, implícita. Si cree que dejándole de hablar conseguirá algo está muy equivocado.
En quinto lugar, es muy, pero muy importante que usted sepa y le guste bailar. No sabe lo importante que es. Si no sabe aprenda, ensaye. Incluso hacer el ridículo bailando es mejor que no bailar del todo. Aproveche que la situación requiere de contacto físico. No tenga miedo, rompa la barrera de distancia y juegue. Si no le resulta no insista de inmediato, sea inteligente, busque el momento adecuado y esté muy atento al lenguaje físico de su compañera. En general, para las mujeres el baile es un momento de desinhibición y están abiertas a "cierto" tipo de contacto, siempre que éste sea respetuoso y acorde al momento.
En sexto lugar (ya falta poco), la caballerosidad no está pasada de moda - a pesar que algunos piensen lo contrario - . Nunca está de más dar algunas muestras de caballerosidad: levántese cuando una mujer quiera saludarlo; recoja aquello que se le cayó; ábrale la puerta. Obviamente, no caiga en excesos... pero detalles como ese pueden marcar la diferencia. Al mismo tiempo, explore los intereses de ella. Si hay coincidencia entre alguno de usted explótelo... pero no sea evidente. Toda mujer tiene en su disco duro la historia del príncipe azul, que algún día encontrarán por coincidencia a aquel hombre preciso. Por lo mismo, haga que sus intereses "coincidan" por obra del Santísimo con los de ella.
Por último, no sea cursi... escribir poemas o realizar regalos diarios no es una buena alternativa. Capaz que tenga suerte, pero es muy probable que sus poemas sólo sean palabras de cursilería y que sus regalos desenmascaren su verdaderas razones. Esto no significa que no lo haga, pero sea prudente. Se regala para ocasiones especiales y por razones especiales. Finalmente, si le aparece competencia no ataque a su contrincante, más bien demuéstrele mediante actos y palabras a la mujer por qué usted es mejor alternativa. Si pierde la pelea no se ofusque, hay cientos de posibilidades. En último término, lo más importante es que usted haga feliz a la mujer, que la quiera sinceramente y la respete. No sea mamón, pero tenga en consideración este tipo de valores antes de actuar. No hay nada más humillante para la mujer que la razón para estar con ella sean sus pechugas... o algo más.